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¿Y qué si estás soltera?: el momento oportuno llegará

La soltería en la mujer cristiana

Soltero etimológicamente viene del latín solitarius. Soltero es el estado natural de la persona que se encuentra sin una pareja con la que mantener una convivencia el resto de su vida o durante un período relativamente largo o corto.
 
!Ojo! sin una pareja amorosa que no impide amistades y disfrutar cada momento que tiene Dios para aquel que se encuentre en ese estado. Son muchas las jóvenes en especial adolescentes que fijan sus propósitos en dar con una pareja que cumpla sus expectativas y no es malo, pero hay que tener especial cuidado con arraigar esos deseos en una meta o reto personal que puede llevar a tomar decisiones equivocadas.
 
Dios hace cada cosa perfecta y aún desde el vientre de la madre a escrito su voluntad sobre cada ser humano pero, es de cada uno que depende que se cumpla o se estropee el propósito de Dios en la vida de cada quien. La soltería es un estado de ausencia de un novio o esposo más no ausencia de Dios o grupo de referencia que comparta tu soltería, o más bien tu libertad de hacer cosas que un día ya sea por esposo e hijos no tendrás, porque las prioridades son otras.
 
El viejo refrán reza que “del afán solo queda el cansancio”, y otro dice que “él que mucho escoge con lo peor se queda”. Todos son momentos y hay que disfrutar cada uno de ellos con toda sabiduría y responsabilidad.

No hay nada malo en desear tener un esposo o un novio estable que por lo menos alimente esa esperanza, dado que ello es un privilegio hermoso, es una gran bendición, pero que eso se convierta en una obsesión si es riesgoso tanto para ti como para el que crees que será tu hombre.

El dejar de ser soltera no puede ser el único motivo de tu oración, la palabra dice “buscad primeramente el reino de Dios y su justicia y lo demás vendrá por añadidura”. La tradición oral es más coloquial y dice “ lo que es para una se le guarda”. En otras palabras no debes renegar porque aún no has hallado el amor de tu vida, por el contrario dile a Dios que estás esperando en su momento y que el tiempo de soltería quieres disfrutarlo con gozo y sin interiorizar tristezas en tu alma por lo que tanto buscas.

Dios traerá ese esposo a su debido tiempo, sin afanes y ten la certeza que lo está moldeando para ti y, a ti para él, como te lo mereces. Tu estás entera, eres bella no importa lo que las demás piensen, tu eres un ser único e irrepetible y por allí hay alguien hecho para ti. Disfruta de tu soltería, entrégate totalmente a Dios y guárdate para ese que un día será un hombre muy afortunado.

Saca tiempo para servir a Dios con pasión y gozo, para alabarlo, adorarlo, edificarte en su palabra y aprovechar el tiempo en tus estudios y hobbies que ejerciten tu cuerpo y mente.

Pasa más tiempo con tus padres y no menosprecies sus concejos, tu familia es una bendición que muchos añoran y cuando tú crees que nadie te necesita es cuando más alguien anhela tu compañía.

¡Adelante linda mujer! Fortalece tus talentos, explota tu imaginación, vive bajo la orientación y el gran amor de tu Padre Celestial que desde el cielo te ve con infinita misericordia. Adelante que tu estado civil no demarca el éxito, no te compares con las demás, casarse es una bendición que te llegará en el momento justo, quizás así como llegó a ti este artículo. Recuerda que lo que te aparta de Dios no viene de Dios.

“Hay así mismo diferencia entre la casada y la doncella. La doncella tiene cuidado de las cosas del Señor, para ser santa así en cuerpo cómo en espíritu; pero la casada tiene cuidado de las cosas del mundo, de cómo agradar a su marido”. 1 de corintios 7-34. Escrito por: Paula Andrea vega.
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